En el ritmo acelerado del tránsito y la rutina diaria, a veces ocurren gestos que logran detener el tiempo y tocar el alma.
Recientemente, una imagen captada de forma espontánea se ha vuelto el reflejo de nuestra misión: un agente de la DIGESETT asistiendo con extrema delicadeza a un adulto mayor para cruzar la calle. Lo que podría parecer un acto sencillo, es en realidad una manifestación profunda de respeto y protección hacia la vida.
Este momento resume la verdadera labor del servidor público:
Empatía: Entender que detrás de cada peatón hay una historia y una familia.
Protección: Priorizar la seguridad de los más vulnerables en nuestras calles.
Vocación: Recordar que el uniforme cobra sentido cuando se pone al servicio del bienestar común.
Desde la DIGESETT, reafirmamos que detrás de cada placa y cada uniforme late un corazón comprometido. La autoridad no solo se ejerce con la ley, sino también con sensibilidad y solidaridad.
Acciones como esta nos inspiran a seguir construyendo una vía pública más humana y segura para todos.